Silencioso, sin dolor y muy común. El hígado graso, o esteatosis hepática, afecta a 1 de cada 3 adultos en el país, pero la buena noticia es que en sus etapas iniciales es totalmente reversible.
Así lo explican especialistas, quienes aseguran que el hígado es el único órgano con capacidad de regenerarse si se actúa a tiempo.
Contrario a lo que se cree, no solo lo causa el alcohol. La forma más frecuente hoy es el hígado graso no alcohólico (HGNA), directamente relacionado con el sobrepeso, la obesidad abdominal, la diabetes tipo 2, el colesterol alto y una dieta rica en azúcares y ultraprocesados.
En la mayoría de los casos no da síntomas. Por eso se le conoce como la enfermedad silenciosa. Algunas personas presentan fatiga, molestia leve en la parte superior derecha del abdomen o elevación de enzimas en un chequeo de rutina. El diagnóstico se confirma con analíticas, sonografía abdominal y evaluación médica.
Si no se trata, puede avanzar a inflamación (esteatohepatitis), fibrosis y cirrosis.
No existe una pastilla mágica, pero el tratamiento sí existe y está al alcance de todos:
Los especialistas insisten en que no se automedique con «limpiezas hepáticas», suplementos o remedios milagrosos que se venden en redes sociales, ya que muchos pueden empeorar la condición.
El hígado graso detectado a tiempo tiene solución. Si tiene factores de riesgo como obesidad abdominal, diabetes o colesterol elevado, consulte a su médico internista, gastroenterólogo o hepatólogo para una evaluación completa.